Lavándose las manos de forma divertida

Lavándose las manos de forma divertida

Ensuciarse con lodo, escalar árboles, rodar por el piso... Cualquier niño sabe que lo mejor de jugar al aire libre es que no hay por qué preocuparse por ensuciarse. Aunque los padres concuerdan con esto, es preocupante por las bacterias con las que sus hijos entran en contacto cuando se divierten, es por eso que debemos de ser conscientes en la higiene personal de los niños.

¿Qué pueden hacer los padres? Relajarse y convertir la higiene personal en algo divertido. “Es importante enseñarle a los niños que lavarse las manos correctamente es un hábito saludable que les debe durar toda la vida”. El secreto es hacer que la experiencia sea positiva y memorable para la familia. Tener un correcto lavado de manos ayuda a eliminar diferentes tipos de gérmenes y bacterias con las que entramos en contacto todos los días.

Después de que los niños aprendieron cómo y cuándo deben lavarse las manos es preciso hacer de ello un ritual, de manera en que lo hagan de manera natural y se vuelva un hábito. Un consejo es colgar carteles para que no lo olviden. Y lo más importante de todo: los padres son el ejemplo,  deben lavarse las manos regularmente para crear en el niño este importante hábito de aseo personal.

Siempre lávate las manos antes de hacer lo siguiente:

• Preparar comidas o comer

• Curar heridas o cuidar a alguien enfermo

• Colocar o quitar lentes de contacto

Siempre lávate las manos después de hacer lo siguiente:

• Preparar comida

• Usar el inodoro, cambiar un pañal o limpiar a un niño que ha usado el inodoro

• Tocar un animal, alimentos para animales o un desecho animal

• Sonarse la nariz, toser o estornudar

• Curar heridas o cuidar a un enfermo

• Manipular basura

• Manipular alimentos para mascotas o golosinas para mascotas

• Además, lávate las manos cuando tengan suciedad visible.

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